jueves, 5 de mayo de 2016

La Ilustracón literaria del XVIII


La literatura del siglo XVIII se caracteriza por el predominio de los géneros literarios relacionados con la crítica y la erudición (ensayos, informes) ya que corresponde a una época con intereses de búsqueda de la utilidad, didactismo, racionalidad, progreso, divulgación de nuevas ideas, etc. Esta etapa se ve influida por el movimiento de la Ilustración, una mentalidad que consiste en aplicar la crítica a todos los aspectos de la vida: Se persiguen valores como la utilidad, la filantropía, la libertad, el progreso y la igualdad. Este movimiento tiene su origen en Inglaterra y sus ideales quedaron recogidos en una obra francesa: la Enciclopedie. A España las ideas ilustradas llegaron tardíamente bajo la dinastía de los Borbones por medio de la labor difusora de los ilustrados, la traducción de libros franceses, los viajes de estudio a las ciudades europeas y la fundación de instituciones culturales como la Real Academia Española.

Se distinguieron tres etapas en la literatura del siglo XVIII. La primera es una etapa antibarroquista donde se rechaza lo retórico y grandilocuente y se valora la sencillez y la pureza del idioma. Posteriormente llega una etapa neoclásica donde se imita el estilo grecolatino y el clasicismo inglés e italiano. Se escribieron las perceptivas que se convirtieron en los códigos estéticos que debían respetar los escritores. No se buscó la originalidad sino la lógica y la razón. Por último, en la última parte del siglo XVIII, surge una etapa prerromántica que revindica los sentimientos, censurados por los neoclásicos, y abarca temas amorosos, éticos y humanitarios.

En cuanto a géneros destacaron la prosa y el teatro.
La figura principal de la prosa fue el ensayo ya que en ellos es posible la crítica y el enseñar. Como ensayistas españoles destacan Feijóo, Cadalso y Jovellanos.
Los ensayos de Feijóo se agrupan en los ocho temas del Teatro crítico universal y en los cinco de Cartas eruditas y curiosas. Su propósito era modernizar la ciencia española con las corrientes europeas por medio de una crítica a las supersticiones, los falsos milagros y la credulidad irracional.

Las obras más destacadas de de Cadalso fueron los eruditos a la violeta y Cartas Marruecas. En esta última, juzga críticamente el pasado histórico de España y la vida cotidiana de la época desde la perspectiva de dos viajeros árabes y un cristiano.
Por último, Jovellanos es el más importante ensayista. Trata temas muy variados: economía, educación, derecho... Entre sus obras destacan Memoria para el arreglo de la policía en espectáculos, donde critica el espectáculo taurino, la excesiva vigilancia policial y defiende el valor educativo del teatro; Informe sobre la ley agraria, donde analiza las causas del retraso del campo; y Memoria sobre la educación pública donde defiende la idea ilustrada de que la cultura es la base del progreso social y de la felicidad personal.
Cabe destacar que también se cultivó una prosa narrativa donde destacaron José Francisco de Isla con Historia del famoso predicador fray Gerundio de Capazas, un relato satírico sobre la educación que recibían los jóvenes aspirantes al sacerdocio; y también Diego de Torres VHIarroel con su obra Vida de Don Diego de Torres v Villarroel que se trata de un relato satírico-burlesco que imita a la picaresca de Quevedo.

En cuanto a teatro, los escritores se sometieron formalmente a las normas establecidas por la perceptiva clásica e ideológicamente a los ideales políticos y morales de la Ilustración.
Destacan tres tendencias: tradicional, neoclásica y popular.

El teatro tradicional fue un teatro no ilustrado desarrollado por los escritores continuadores del estilo barroco. Tuvo un gran éxito popular pero poco valor estético. Los ilustrados denunciaron este tipo de teatro porque no se adecuaba a las perceptivas y no transmitía ejemplos buenos para la moral pública.

La tendencia neoclásica rescata las obras dramáticas del siglo de Oro que no infringían demasiado la regla de las tres unidades, traduce obras extranjeras y anima a los escritores neoclásicos a componer nuevas tragedias y comedias que reflejaran las ideas de la Ilustración. Se rechazó la fantasía y trataron de hacer un teatro verosímil y siguiendo las reglas de las tres unidades de Aristóteles. En cuanto a Tragedias neoclásicas destacó Vicente de la Huerta con su obra La Raquel y en cuanto a comedias destacó Moratín. Moratín escribió cinco comedias. Las más importantes son: El viejo y la niña yEI si de las niñas que defienden el derecho de la mujer a aceptar o no a su cónyuge; La mojigata que critica la falsa piedad y la hipocresía; La comedia nueva o El café donde se burla de los autores que no respetan las reglas aristotélicas. También escribió comedias Jovellanos como El delincuente honrado.


Por último la tendencia popular es representada por Ramón de la Cruz. Se decide crear un teatro más popular dado el poco éxito del teatro neoclásico. Destacaron los saínetes, obras en octosílabos o endecasílabos con personajes populares cuyo escenario es Madrid. Destacaron El Prado por la tarde. La Paradera de san Isidro y Gova.

El Romanticismo Literario del XIX

El Romanticismo es un movimiento revolucionario que exalta la libertad y los sentimientos en todos los aspectos del vivir. En las artes se manifiesta como una ruptura con el Neoclasicismo y la razón dando paso a obras profundas basadas en el sentimiento y lo misterioso. Este movimiento surge en Inglaterra y Alemania a finales del silgo XVIII y se extiende por Europa durante el XIX. A España llegó tardíamente por su situación política. Fernando Vil impone un régimen absolutista y lleva a cabo una fuerte represión contra íos liberales que se exilian en Francia e Inglaterra y vuelven impregnados de las ideas románticas a la muerte de Fernando en 1833.

Podemos distinguir tres etapas en el Romanticismo español: la primera muy tradicional debido al absolutismo y los fuertes valores cristianos; la segunda un romanticismo liberal influido por la conciencia innovadora que surge a partir de la llegada de los exiliados con las nuevas tendencias; y, por último, una etapa más tardía: el postromanticismo.

Este movimiento rompe con las reglas aristotélicas de las tres unidades, se sirve de la polimetría (mezcla de versos) y mezcla géneros así como lo trágico y lo cómico (algo impensable por los neoclásicos). Los románticos exaltan la libertad creadora, la originalidad y los sentimientos. Por ello en las obras adoptan un tono melancólico, individualista y rebelde. También se produce una exaltación al "yo" visible en el subjetivismo. Los autores exaltan la imaginación y la fantasía por lo que destacan el misterio, lo sobrenatural, las alucinaciones... Por otro lado el escenario suele ser una naturaleza agreste, lúgubre, nocturna, que contrasta con la naturaleza idealista del neoclasicismo. Asimismo destacarán temas relacionados con los conflictos sociales y personajes marginales, además de un fuerte nacionalismo. El estilo es retórico y metafórico con gran uso de antítesis, comparaciones, adjetivos y exclamaciones.

La lírica romántica se caracteriza por una renovación estética y temática con respecto a la neoclásica. Aumenta el subjetivismo y la expresión de sentimientos como la tristeza, la angustia y el amor (incluso más allá de la muerte). Se muestra una naturaleza que refleja el estado de ánimo del autor y se utiliza la polimetría. En cuanto a autores destaca Espronceda que escribió poesía lírica como La canción del Pirata. y también poesía narrativa como El estudiante de Salamanca y El diablo mundo, un poema filosófico que reflexiona sobre la existencia del hombre con tono pesimista. En la lírica narrativa también destacaron el Duque de Rivas con sus Romances históricos y Zorrilla con su obra Orientales cuyo argumento es el exotismo oriental.

En la segunda mitad del siglo XIX se produce un postromanticismo presidido por Bécquer y Rosalía de Castro. Rosalía escribe poemas en lengua gallega sobre temas críticos y sociales. Adopta un lenguaje sencillo y un estilo intimista y su obra destacada fue En las orillas del Sor. Por otro lado, Bécquer abarca el tema del amor imposible, de la imposibilidad de combinar sentimientos y razón, de la soledad y la muerte..., es decir, se centra en la frustración romántica. En su estilo destaca una poesía breve y asonante, los recursos de repetición (paralelismos, anáforas, estribillos...) y la fuerte carga sentimental. Su obra poética destacada son las Rimas.


En el ámbito teatral el tema central es la incompatibilidad del amor, y los escenarios se sitúan en lugares fúnebres como cementerios y cuevas. Se sigue el principio de libertad por lo que se mezcla lo trágico y lo cómico a gusto del autor. Se utiliza además un lenguaje grandilocuente y retórico. Como dramaturgos destacaron el Duque de Rivas y Zorrilla. El primero escribió Don Alvaro o la fuerza del sino, donde se abarca el tema del destino adverso y el amor apasionado. Zorrilla, por su parte escribe Don Juan Tenorio donde se tratan temas como la seducción, el mundo de ultratumba, el honor y la muerte. Esta obra crea la figura del "Donjuán" que será de gran influencia en la literatura posterior.

Por último, en prosa se escribió una novela histórica que copia los modelos extranjeros y una novela costumbrista donde destacan los artículos de costumbre. Estos artículos mezclan el ensayo con el cuento y abarcan temas descriptivos de costumbres, lugares e instituciones así como temas contemporáneos. Se trata de composiciones con finalidad didáctica, moral, satírica y de enfrentamiento. Destacan los artículos de Larra. En ellos el autor satiriza algunos aspectos de las costumbres españolas como en Vuelva usted mañana y Casarse pronto v mal.



Por si os interesa os dejamos un link del museo del Romanticismo:Museo Romanticismo