La obra Luces de bohemia, escrita en 1920, posee una significación tanto política o ideológica como estética. La significación política tiene que ver con el contexto histórico en el que se desarrolla. En efecto, la obra de Valle Inclán crítica la degeneración de la vida española, su empobrecimiento, la corrupción de la política y el servilismo de los medios de comunicación en la época de la Restauración. El paseo nocturno de Max Estrella es el paseo por la actualidad española del momento: manifestaciones, represión policial, encarcelamientos, muerte en la cárcel sin juicio previo. La visión de España no puede ser más pesimista, y Max es una víctima de este sistema. La significación estética tiene que ver con el inicio de unos modos de dramaturgia que tienen relación con el inicio de la Vanguardia. Desde el punto de vista literario Valle Inclán se enfrenta al realismo y a las convenciones teatrales. Se puede entender que esta obra es un manifiesto hacia una nueva forma de teatro que queda explícita en la escena XII. Esta nueva forma de teatro es el esperpento, es decir, la deformación de la realidad (como hizo el expresionismo en pintura) hasta límites grotescos. Esta deformación se dará tanto en los personajes (mediante los recursos de la animalización y la cosificación) como en el lenguaje y las situaciones. El elemento vanguardista, que tiene que ver con el espectáculo de marionetas y el cinematógrafo, intenta dar una visión deformada de la dramaturgia clásica.
La obra representa la última noche de la vida de Max Estrella por las calles de Madrid. Se divide en 15 escenas, y temporalmente va desde el anochecer hasta el amanecer de un mismo día y la tarde y la noche posterior a su muerte, que funcionan como epílogo.

Podemos diferenciar dos tiempos, el tiempo interno de la obra, al que acabamos de referirnos, y el tiempo externo, que es el de la sociedad española. Los espacios son múltiples: la casa de Max Estrella, la librería del buey Apis, la taberna de Pica Lagartos, la calle de la Montera, la redacción de un periódico, la cárcel, el ministerio, el cementerio. Los personajes están caracterizados mediante la deformación de sus rasgos físico, que hacen que se transformen en peleles. Los más importantes son: Max Estrella (poeta ciego), Don Latino de Híspalis (un arribista que se aprovecha de la ceguera de Max), Madama Collett y Claudinita. Hay algunos personajes reales como Rubén Darío, y otros pertenecientes a la propia imaginación de Valle como el Marqués de Bradomín. Junto a ellos, prostitutas, policías, libreros, taberneros, periodistas o políticos, por ejemplo el ministro. En ese intento por reflejar la sociedad madrileña del momento.

En cuanto al lenguaje, destacan las acotaciones, que tienen una función más allá de la propiamente escénica, y donde se combina, como en toda la obra, lo vulgar y lo grotesco junto a un lenguaje culto lleno de retoricismos y neologismos. La lengua de Valle Inclán es una lengua llena de recursos estilísticos, donde jergal y los recursos de la lengua oral tienen indudable importancia.
Se representó por primera vez en 1963 en el Teatro Nacional de Francia de París. Curioso, en una obra que tiene que ver precisamente con la bohemia importada del país vecino. Hasta ese momento, no se había podido representar por problemas de técnica dramatúrgica o incluso, se pensaba que en el fondo se trataba de un texto fronterizo con la novela.
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