viernes, 29 de abril de 2016

Rimas -G.A. Bécquer-

Gustavo Adolfo Bécquer pertenece a la última fase del romanticismo español. Es autor, entre otras obras de Las Leyendas, narraciones en prosa que aúnan costumbrismo, fantasía y misterio. Y de Las Rimas, poemas que en parte fueron apareciendo mientras vivió el autor y que se recopilaron por primera vez poco después de su muerte.
Bécquer se sitúa en un momento de transición del romanticismo al realismo. Es el llamado posromanticismo, donde se produce un alejamiento del tono grandilocuente de Espronceda o de Zorrilla y se apuesta por una poesía sencilla que se basa en un acercamiento o pacto con el lector (léase la rima 26). La originalidad se basa en la combinación de influencias: por un lado poetas románticos como el ingles Byron y como el alemán Heime, aunque este ultimo será su influencia decisiva; por otro lado, la poesía popular andaluza, que le hace optar, en sus propias palabras, por “una poesía natural, breve, seca, que brota del alma como una chispa eléctrica. Desnuda de artificio”.  El posromanticismo, en efecto, significa una vuelta a la sencillez y a la naturalidad. Lo cual es perceptible también en la obra de Rosalía de Castro. 


El siglo XIX en España esta marcado históricamente por tres acontecimientos que determinaran de forma precisa la tradición literaria y la orientación de los autores. Estos acontecimientos son: la guerra de la Independencia, el reinado de Fernando VII que dará lugar al absolutismo y por ultimo el reinado de Isabel II caracterizado por las luchas de poder y la inestabilidad política. En esta etapa el romanticismo, como decíamos, tiende a crear una poesía que evoque y recree una emoción. En concreto para Bécquer la poesía reside especialmente en la belleza, el misterio, el amor y la mujer. El poema es un fragmento de la poesía, que muestra la insuficiencia del lenguaje ante la enorme dimensión que la poesía tiene. Por eso en el aspecto formal se juega con la sugerencia, los silencios, los finales truncados. Con frecuencia también se presenta una estructura apelativa: el yo poético del sujeto lirico interpela a la amada o a la poesía. La construcción del poema es muy cuidada, con numerosos recursos retóricos, especialmente de tipo constructivo, como contrastes, anáforas y paralelismos que propician simetrías rítmicas y expresivas. También abundan las metáforas (y los símbolos) relacionadas con la naturaleza, con la música, los colores. Los hipérbatos y encabalgamientos añaden tensión a través de otros recursos como los puntos suspensivos, las exclamaciones o las interrogaciones. La métrica también tiende a la sencillez: predomina la asonancia y los versos de arte menor que sin embargo pueden llegar hasta el endecasílabo. El abanico de estrofas va de la silva arromanzada al romance. Es frecuente también el uso de versos de pie quebrado.

En cuanto a los temas algunos han querido ver en Las Rimas un relato lirico de las vivencias amorosas de Bécquer a modo del Cancionero de Petrarca. Si nos basamos en la ordenación de la edición de sus amigos se pueden distinguir cuatro bloques temáticos: En el primero están las rimas del I al XI, que tratan especialmente sobre la poesía; en el segundo bloque están las rimas del XIX al XXIX, donde predomina la mujer como ideal casi inalcanzable, etéreo, convertida en una diosa que da sentido a la realidad (como ocurrirá tiempo después con la diosa Blanca de Robert Graves); la tercera parte de la XXX a la LI, donde sobrevive el desengaño, la amada es cruel, orgullosa e interesada. En estas rimas el lenguaje se hace mas prosaico y coloquial, más narrativo; y el ultimo bloque va de la rima LII hasta el final donde se refleja los temas de la soledad, sueño, paso del tiempo y el destino mortal del hombre.

En conclusión Bécquer ofrece en Las Rimas un tipo de poesía que tendrá enorme influencia en la literatura posterior. El tono conversacional del poema, a la vez que el carácter simbólico, el reflejo del mundo de las sensaciones, serán aprovechados por el simbolismo y los poetas del 98, como Machado y el Rubén maduro a la vez de Juan Ramón Jiménez. Bécquer también influirá en la poesía modernista hispanoamericana y en la poesía del 27.
Actualmente se ven huellas de Bécquer tanto en la poesía de la experiencia (por el estilo sencillo) como en la poesía del silencio (por el carácter insuficiente del lenguaje).

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